
Escuché esta conversación entre en un recién graduado y un empresario
-Necesito trabajar en lo que sea-
El ejecutivo le contesta
-Púes no se si te sirva? lo único que tengo es una vacante en ventas-
-Ventas? Lo que sea menos ventas-
-Hazlo, mientras te sale algo mejor-
Algo mejor?...Por siempre se ha estigmatizado la responsabilidad de poner en el mercado los productos que desarrolla la compañía, por lo menos en nuestra cultura, persiste la imagen del vendedor puerta a puerta que interrumpe la paz de la cotidianidad para intentar incluir dentro de nuestras prioridades una aspiradora o una enciclopedia y aun no entendemos la importancia de este protagonista de la cadena productiva.
Es probable que mientras pensemos que el vendedor nace y no se hace, le sigamos dando la connotación artística a una profesión que requiere de una preparación minuciosa e inacabable, de la cual depende directamente el éxito de la operación de una idea emprendedora.
La capacidad de vender, no esta embebida únicamente en el intercambio comercial de un servicio o bien por otro o por dinero, incluye la habilidad de darle un valor agregado intangible, inmensurable asociado al individuo que realiza
El compromiso de una economía como la nuestra que busca dentro de la coyuntura generar valor, debe incluir en su agenda un cambio de paradigmas acerca de la profesionalización de la venta, entender desde la base la importancia del equipo comercial dentro de la organización y los compromisos que esto exige en ámbitos como selección, capitación y seguimiento.
La fuerza de ventas tiene en sus manos la posibilidad de subir o bajar el precio de nuestros productos, independientemente del comportamiento de la demanda, pues son ellos quienes tienen el control de la oferta.
Tener la posibilidad de refrendar el éxito de una idea innovadora, poner a prueba cada día su capacidad para persuadir, construir confianza con gente diferente, establecer relaciones duraderas, que alguien me diga, si hay…algo mejor?
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